¿ Qué tiene la Madre Teresa de Calcuta ?
Tomado de Grandes Biografías “Teresa de Calcuta. Sencillamente, Madre.”
de Javier Martos Soriano.
Por: Ada Rabelo.
Muchas personas viajaban a Calcuta como turistas y hacían una visita a la Casa Madre para ver de cerca a la popular Teresa de Calcuta.
Después de la misa con la que se iniciaba el día, ella compartía el momento con todos los que se acercaban; incluso, mostraba una condescendencia infinita con aquellos que parecían estar más pendientes de la foto que del significado del lugar y la mujer que tenían delante.
Repartía medallitas de hojalata de la Virgen. Muchos visitantes regresaban a sus países con aquel souvenir obligado de Calcuta como quien se hace una foto delante de la Torre Eiffel, en París, o de la Fontana de Trevi, en Roma.
Sin embargo, a algunos el encuentro cercano con Calcuta y con la Madre Teresa les cambiaba la
vida de manera radical. Muchos han comentado el magnetismo especial que tenía la mirada de esta mujer; otros han destacado lo impresionante de su pequeñísimo cuerpo, en donde destacaban unas manos grandes, casi como una metáfora de que lo importante no era ella -su cuerpo-, sino lo que hacía - sus manos -.
También se ha acentuado su conversación, siempre directa, y la capacidad para hacer sentir a quien hablara con ella que, en aquel instante, era el centro del mundo. Se ha llegado a decir, y muchos lo dan por hecho con toda naturalidad, que aún sin conocer el idioma en el que se pudiera expresar, a la Madre Teresa siempre se la entendía.
Cuando aparecía públicamente sobrecogía observar cómo, ante una monja de escasa presencia física y ataviada con un modesto sari blanco, todos los máximos representantes de los estados se imbuían de un respeto reverencial cuando hacía acto de presencia. En esos instantes, los presentes sentían que estaban ante una mujer sin igual, los que muchos llaman una santa.
Esa personalidad única, que en su caso más que en cualquier otro podemos llamar carisma, arrasó e influyó decisivamente en las vidas de muchas personas, anónimas y también famosas, que se acercaron hasta ella y, por supuesto, en la de los pobres que atendió en vida y que las Hermanas Misioneras de la Caridad siguen cuidando.
El 3 de octubre de 2003, a menos de un mes de la desaparición física de la monja de Calcuta, ocurrida el 5 de septiembre, el Papa volvió a recordar su mensaje y su figura en el encuentro con los obispos e invitados al Congreso Teológico-pastoral, ante ciento veinte mil personas que abarrotaban el Estadio Maracaná de Río de Janeiro (Brasil). Juan Pablo II expresó:
“Recordamos su sonrisa, sus profundos ojos, las cuentas de su rosario. Parece como si pudiésemos todavía verla caminando por el mundo, buscando a los más pobres entre los pobres.”

Junto a:
La Princesa Diana de Gales
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“A través de la sonrisa, las palabras y las obras de Madre Teresa, Jesús caminó de nuevo por las calles del mundo como el buen samaritano.”
“Caminando incansablemente por los senderos de todo el mundo, Madre Teresa ha marcado la historia de nuestro siglo: defendió con valor la vida; sirvió a todos los seres humanos, promoviendo siempre el respeto de su dignidad; hizo que los “perdedores de la vida” sintiesen la ternura de Dios, Padre amoroso de todas sus criaturas.”
“Testimonió el Evangelio de la caridad, que se alimenta con el don de sí mismo hasta la muerte.”
“Que su brillante ejemplo de caridad sirva de consolación y de catalizador para su familia espiritual, para la Iglesia y para toda la Humanidad.”
“Sabemos bien cuál era su secreto: estaba llena de Cristo y así, miraba a todos con los ojos y con el Corazón de Cristo… No tenía, por tanto, ningún problema en “adoptar” a sus pobres como hijos.”
“No resulta sorprendente que la gente de nuestro tiempo estuviese fascinada por ella. Ella encarnó ese amor que Jesús indica como señal distintiva de los discípulos: “En esto conocerán que sois mis discípulos. Si os amáis unos a otros.” (Juan 13, 35).
“No olvidemos el gran ejemplo que nos dejó Madre Teresa y no la conmemoremos sólo con las palabras. Tengamos siempre el coraje de dar la prioridad a la persona humana.”

Junto al
Papa Juan Pablo II. |
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