LA ETAPA VACACIONAL
Las mujeres, en general, estamos siempre cargadas de preocupaciones por las situaciones que día a día se nos presentan; la mayoría de las veces no podemos darle solución en el momento que queremos, lo cual nos hace sentirnos mal y agresivas, muchas veces, con las personas que nos rodean; sufrimos la angustia de cómo será el mañana. Esto no nos deja disfrutar el hoy que es lo más importante en nuestras vidas porque vivir el HOY nos hará ver mas claro el mañana.
Sin embargo, una de esas preocupaciones que nos llevan a tomar rápidas decisiones en nuestras vidas es el comienzo de un nuevo período de vacaciones y, una vez más, las madres, abuelas, tías, asumen, generalmente, toda la obligación y preocupación que conlleva esta etapa de descanso escolar.
En contraste con la satisfacción y alegría que para cualquier niño implica sus vacaciones escolares, aparece, para la mujer cubana de hoy la zozobra que supone el poder dar respuesta a la pregunta: ¿ qué hago con mis hijos en estas vacaciones?
La situación del trasporte, los pocos lugares de distracción, los bajos salarios que apenas alcanzan para cubrir las necesidades básicas de alimentación, los reclamos de paseos y diversiones de nuestros pequeños que, en gran medida, quedarán incumplidos; las promesas de que en el próximo verano disfrutarán de mejores y mayores oportunidades de esparcimiento son factores existentes en nuestra realidad para los que, en la mayoría de los casos, no tenemos respuestas convincentes que dar.
Se hace necesario trabajar, con profundidad, los valores cristianos con nuestros pequeños, en familia y aprovechar los espacios en los que estamos el mayor tiempo posible con ellos, con el objetivo de enriquecerlos como personas. Y lo podemos hacer a través del comentario de una película vista, de los seriales que a veces tenemos oportunidades de adquirir, de los sucesos del barrio, del diálogo con los vecinos, de los paseos que podamos realizar; todo lo que tengamos a nuestro alcance puede servirnos para la realización de una valoración cristiana de nuestra realidad. Tratemos de fomentar y trabajar en el comportamiento de lo más preciado de la sociedad: nuestros niños, en el día a día, como Jesús nos enseñó, y preocuparnos de vivir con alegría el momento y dejemos el mañana, pues Dios proveerá.
Sara Vázquez
Directora
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Para una vida sana y un cuerpo sano:
Se necesita el amor y la fe de Dios.
Por: Carmen Rosa Berty.
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