La Hora de los museos
Por: Antonio Miguel Fontela
Una manera interesante de adquirir conocimientos es mediante la visita a los museos, bien sea dirigida o no. En ellos se muestran las historias del mundo y de los hombres de un modo organizado, agradable y fácil de entender, aunque no seamos especialistas.
Según la mitología griega museion (en latín musaeum) era la casa de las musas, nueve deidades que habitaban en el monte Parnaso y estaban presididas por Apolo. Su principal responsabilidad era la protección de las artes y las ciencias así como estimular la inspiración en los artistas, filósofos y científicos.
En la antigüedad este tipo de colecciones se almacenaban en templos y solo eran exhibidas en ocasiones muy especiales. También existían colecciones privadas en manos de la aristocracia, que las exponía en sus jardines o residencias para que fueran apreciadas solo por sus visitantes.
Tal como lo conocemos hoy, el museo surge en el Renacimiento, aunque su mayor pujanza como ilustrador social tiene lugar en Francia luego de la Revolución de 1789.
Actualmente un museo es el lugar donde se guardan y exhiben colecciones de interés artístico, cultural, científico, histórico, etc. Suelen ser gestionados por instituciones sin ánimo de lucro que intentan difundir los conocimientos.
Estas entidades suelen contar con una plantilla de profesionales formada por curadores, restauradores, peritos en arte y personal de seguridad y servicios, entre otros.
Es una instalación costosa cuya finalidad no es solo la exposición, sino también la conservación de todas las piezas, tanto exhibidas como almacenadas, donde además trabajan especialistas de diversas ramas técnicas y científicas: mecánicos, automáticos, cibernéticos, físicos, químicos y programadores.
Dichos expertos son los responsables del control riguroso de la Iluminación, vibración, humedad, polvo ambiental y vapores contaminantes, entre otros factores disímiles, y utilizan para tal fin un costoso equipamiento.
Incluso el personal de limpieza está formado por individuos cuidadosamente entrenados para tan importante labor. Es mucho más que sacudir y trapear.
Existen muchas clases de museos cuya tipificación atiende a pormenores específicos del objetivo de cada institución. La clasificación es complicada y la más sencilla de todas es la siguiente:
-de Arqueología (epigrafía, numismática)
-de Bellas Artes (pintura, escultura, artes menores, grabados, dibujos...)
-de Arte Contemporáneo (Bellas Artes y nuevos medios: vídeo, instalaciones, fotografía...)
-de Estilo: monográficos y ambientales (crear atmósfera de una época, reconstruir una arquitectura, reconstruir cuadros de un período, etc.)
-de Historia: historia de la ideas, del ejército y militar; correos y sellos; de transportes en general; criminología, farmacia, medicina, naval y aeronáutica.
-de Etnología: etnográficos, de folklore, de artes y costumbres populares.
-de Ciencias: ciencias naturales, de física, de química, de instrumentos científicos.
-de Técnicas: técnicas publicitarias, de maquinaria industrial, de reproducciones, de artes y oficios.
Entre los museos más famosos se encuentran los Museos Vaticanos, en Ciudad Vaticano, donde se conservan las obras de la colección de la Iglesia Católica Romana. Le sigue el Museo del Louvre, en Francia, con unas 35000 piezas de mucho valor histórico y artístico. Aquí puede verse “La Gioconda”, la famosa obra de Leonardo da Vinci.
Otro museo renombrado es el Museo Británico, en Londres, inaugurado en 1759 y es uno de los más antiguos del mundo. Posee unos siete millones de piezas y recibe más de cinco millones de visitantes al año.
Se debe destacar la Galería Uffizi, en Florencia, Italia, donde se expone “La Anunciación” de Leonardo da Vinci.
Se incluye en este grupo el Museo Metropolitano de Arte, en Estados Unidos, poseedor de obras de Rafael, el Greco, Picasso, entre otros.
El Museo del Prado, en Madrid, es punto de referencia de estudiosos del arte europeo, cuenta con una gran colección de obras de los siglos XVI al XIX.
Destaca también en este conjunto por su colección y por los visitantes que trasponen sus puertas el Museo Egipcio de El Cairo, donde puede verse la mayor colección de objetos del Antiguo Egipto, cuyo fondo se enriquece con cada nuevo hallazgo arqueológico.
Por último se debe mencionar al muy famoso Museo del Hermitage en la ciudad de San Petersburgo, Rusia, que atesora una de las mayores muestras de antigüedades de todo el mundo. Su colección supera los tres millones de piezas.
Sin embargo, a pesar de la fama indiscutible y contrario al criterio general, los museos mencionados no son los más importantes.
Los verdaderamente importantes son aquellos que se tienen al alcance de la mano, esos por cuyas puertas, aunque abiertas, pasamos y… seguimos de largo.
Podemos visitar una serie vasta de museos en cuyas salas se exhiben obras únicas, que por su condición de ser originales no se pueden encontrar en los citados anteriormente por muy famosos que sean.
Entre otros muchos deben visitarse: la casa natal de José Martí, la casa de Asia así como también la de la Orfebrería; los museos de Arte Cubano y Universal, Artes Decorativas, Religioso, Numismático, Naipes, Palacio de los Capitanes Generales y el Nacional de Ciencias Naturales. Todos en la capital.
Para concluir se sugiere recorrer los museos de Historia Natural “Felipe Poey Aloy” y el de Antropología “Luis Montané Dardé”, los cuales se encuentran en la Facultad de Cibernética y Matemática de la Universidad de La Habana, ambos gratuitos, y sus puertas permanecen abiertas para cualquier persona sin distinción.
¡Visítelos!