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El rol de las actitudes en la conducta humana


 

Por: José Enrique Collazo

La persona humana nace con sus potencialidades genéticas que le permiten desarrollarse física, mental y espiritualmente. El temperamento es parte de su constitución vale conocerlo para saber sus dones y los elementos a pulir. Todos tenemos las dimensiones innatas que vienen en el paquete genético, estas requieren de un proceso de autorrealización, de crecimiento consciente que se puede lograr con el conocimiento requerido, el apoyo de lecturas y orientadores. Estas son: la corporal, la mental, la moral, la social, la espiritual, la trascendente, la religiosa.

Según Bernabé Tierno, las actitudes son predisposiciones o formas de pensar, sentir y actuar en consonancia con nuestros valores. Son consecuencia de nuestras convicciones y creencias más firmes, constituyen el sistema fundamental por el que orientamos y definimos nuestras relaciones con el medio en que vivimos. Las actitudes hay que asumirlas con conocimiento, voluntad y tratar de mantenerlas a toda costa. En Cuba se dice: …“un trabajador tiene una buena actitud ante el trabajo, en su conducta en el barrio, ante la vida, ante las adversidades”... Las actitudes se toman como un medidor de las conductas. Sonia Cané y Neide Innencocc mencionan sesenta y una; presento algunas: inteligente, sabia, cooperativa, generosa, participativa, responsable, alegre, madura, coherente, impecable, perseverante, paternal, solidaria.

Tierno plantea que es importante también ‘diferenciar’ la actitud de conceptos muy próximos: instinto, disposición, hábitos, rasgos... Los impulsos instintivos son innatos y se ciñen a un solo acto mientras que las actitudes son adquiridas y están abiertas a muchas operaciones y posibilidades. La disposición conduce a la actitud, pero todavía no lo es. La disposición es consecuencia de la repetición de varios actos pero la actitud es más segura y firme al provenir de varias aptitudes y hábitos. La aptitud se diferencia de la actitud en que mientras la aptitud es producto de la integración de varias disposiciones, la actitud ha logrado una mayor consistencia y estabilidad al ser producto de la integración de varias aptitudes. Ello le da un mayor rango y operatividad.

Los hábitos son disposiciones que facilitan la acción pero las actitudes presentan mayor estabilidad y eficacia porque integran y conjugan varios hábitos y aptitudes. Se identifica el rasgo con la actitud si por rasgo se entiende: «disposición generalizada y estable que mueve al sujeto a determinadas respuestas o conductas». En realidad, toda actitud es rasgo pero no a la inversa porque el rasgo tiene un carácter estático mientras que toda actitud es dinámica, operativa y flexible y, por tanto, admite cambios. Las actitudes de las que aquí hablamos son actitudes positivas”.

Todos identificamos por experiencia propia y por lo que observamos en el medio social las ‘actitudes negativas’, es decir, formas de pensar y de actuar que van en contra de quien la manifiesta y de quienes le rodean tanto en el núcleo familiar como en los escenarios donde comparte con otros. Ejemplos: fulano tiene una mala actitud ante el trabajo, mengano es un tipo amargado que no sabe relacionarse bien con sus próximos. Si volvemos a leer las actitudes positivas mencionadas nos daremos cuenta las que faltan.

Las actitudes personales hay que descubrirlas, otras se adquieren. En ocasiones son introducidas conscientemente por propia iniciativa, en otros casos al ver su funcionabilidad en personas con quienes interactuamos.
De cualquier modo se requiere incorporarlas con pleno conocimiento, cultivarlas siempre para no perderlas y estar en condiciones de superarlas.

¿Cómo inculcar buenas actitudes en nuestros hijos? La primera fase educativa es crear inquietudes presentando ejemplos que ellos perciben en personas de la familia, amistades y compañeritos de estudio; la segunda, es escoger la que ellos han visualizado y ayudarlos a incorporarla en su vida; la tercera, es promover nuevas actitudes positivas poco a poco sin imponerlas, ni abochornarles iciéndoles: ...Zutanito tiene una buena actitud ante el estudio y a ti hay que empujarte para que hagas las tareas. Debemos enseñarles a ‘distinguir’ entre las actitudes adecuadas y las actitudes negativas.

El educador tiene que ser «un evangelio vivo», según José de La Luz Caballero. Las actitudes y los valores son atributos que conforman a la persona en su proceso de crecimiento integral. Todos los valores y todas las actitudes no pueden ser incorporadas por un solo individuo pero sí puede asumir las más importantes. Los padres como educadores y los hijos como educandos forman un circuito formativo indispensable para finalmente dar hombres y mujeres al mundo que sean personas apreciadas por su modo de vivir la vida personal y social.

Sonia Cané y NeideInnecco. Libro Las Actitudes.1º ed.Buenos Aires: Errepar, 1994
J E Collazo. Valores, actitudes y virtudes. Inédito, 5-03-2018
Bernabé Tierno. Valores humanos. Formato digital. P. 23 ss