Cómo hacer la vida a los demás un poco más agradable. (y no cuesta ni un centavo)
Por: Mabel Rodríguez.
Usted es recepcionista en una entidad administrativa, comercial o de salud pública:
• Elimine la idea de que la persona que se acerca para hacerle una pregunta es su enemiga. Escúchela.
• Recuerde algo agradable que le sucedió recientemente. Así le será más fácil tener una cara sonriente o lo más parecido posible a ella.
• Procure dar la información que necesita el usuario. Trate de estar al día en los cambios de ubicaciones de oficinas, consultorios, horarios, etc. Imagínese que el solicitante al retirarse le va a dar un cheque por mil cuc para agradecerle su buena atención.
Usted es dependienta de una tienda de productos industriales:
• Si se acerca un cliente a su mostrador vuélvase hacia él o ella y, aunque lamentablemente no podrá oír cómo terminó el capítulo de la novela que le estaba contando su compañera del mostrador próximo, recuerde que las personas que vienen a comprar son la razón de que usted tenga ese puesto de trabajo.
• Si no hay muchos clientes saque su celular y continúe el jueguito que comenzó en su casa y así no se aburre. Pero no olvide que esa persona que mira todos los estantes y mostradores puede ser un posible comprador de
algunas de las mercancías que usted vende, ¿no le parece que sería conveniente apagar el celular y preguntarle a esa persona si puede ayudarle en algo?
El marketing o mercadotecnia es una ciencia actual que se estudiada con el fin de aumentar las ventas de los comercios al hacer que el cliente se sienta estimulado a comprar y regresar al establecimiento donde se sintió tan bien tratado.
Cuando llegue a su centro de trabajo tome las cosas desagradables o dolorosas de su vida, échelas en un saco y déjelo en la puerta de la entidad. Así ayudará a que el ambiente social sea más agradable y, a lo mejor, gana un premio por sus ventas
Ahora bien, si ha conocido a Cristo y trata de seguirlo, las recomendaciones anteriores sobran. Basta con recordar lo que Lucas nos cuenta que Jesús dijo ante la muchedumbre que lo seguía: “traten a los demás como le gustaría que los demás los trataran a ustedes” (Lc. 6,31)