Una interesante invitación: conocer para transformar

Por: Hna. Bernardeta Collazo, m.i.c. (Asesora Eclesial)
En el editorial de este trimestre encontramos invitaciones muy acertadas; de ellas tomo tres: valoración cristiana de nuestra realidad, profundizar en nuestra fe, y discernimiento evangélico. Creo que este trinomio está muy bien articulado puesto que observar nuestra realidad y discernir en conjunto nos permite, entre otros aspectos, profundizar en nuestra fe y dar razón de ella coherentemente.
Si prestamos atención a lo que a nuestro alrededor -la realidad- y tenemos la suerte de compartir nuestras ideas con algún grupo afín -porque te has encontrado con personas que tienen pensamiento y corazón- te das cuenta que has hallado la mejor parte de ti misma y de los otros. De manera general, los temas tratados son valiosos porque nos invitan a exponer nuestros pensamientos y sentimientos; nos incitan a dirigir una nueva mirada al tema en cuestión y percibirlo del otro lado de la medalla (el Evangelio).
Al concluir estos encuentros, partes habitada de tesoros para rumiar, generalmente, continuamos reflexionando para saber más ya que como bien dice Paulo Coelho, “sabiduría es conocer y transformar”. No solo es dejarse transformar de manera individual, sino es entre todos y con todos e intentar modificar la realidad para que sea la que sueña Dios en aras de la felicidad de sus hijos. En ocasiones, en estas citas, los temas pueden ser opuestos al pensamiento y la moral cristiana pero El Evangelio es fuerza transformadora para la familia, la Iglesia y la sociedad. Si deseas transformarte y transformar, el evangelio te dice por dónde ir, propone y tú eliges.
Existen diversidad de temas y enfoques. Uno de los planteados recientemente giró en torno a la siguiente pregunta: ¿por qué no estar de acuerdo con el control masivo de la natalidad para solucionar el hambre en el mundo o disminuirla?, es decir, poder dar de comer a todos sin discriminación. Razones no faltaron para argumentar que es mejor controlar antes de que mueran de inanición millones de personas. Todos nos quedamos pensando: ¿es esa la mejor forma de enfrentar tan grave situación? Entonces alguien señaló la necesidad de mirar el problema desde otra perspectiva. Y aquí, en mi opinión, entra en acción el pensamiento de Paulo Coelho: “sabiduría es conocer y transformar” que es, a mi juicio, una invitación a no dejarnos atrapar por las ideas más extendidas sobre un tema y mirarlo desde la respuesta evangélica para llevar una vida de fe lo más coherente posible. Por ello, debemos preguntarnos: ¿qué hubiera dicho Jesús en ese caso? La primera respuesta que se me ocurre es la del evangelio de la multiplicación de los panes ante la multitud que lo seguía y aparentemente no tenían cómo enfrentar el problema. Entonces, Jesús le dijo a los discípulos: “Denles ustedes de comer”. Gracias a Jesús, que pidió lo que tenían a mano, sucedió el milagro de la multiplicación de los panes y los peces.
Cuando dedicamos el año a las obras de misericordia corporal y espiritual, una de ellas nos invitaba a “dar de comer al hambriento y de beber al sediento”. Resuena como mandato buscar los medios para llegar a sustentar la humanidad entera. Dios quiere la vida, creemos en un Dios de Vida. El asunto se las trae porque hay que pensar en lo negativo y positivo que se halla detrás de un tema tan mundial. Por ejemplo, cuando se hace la tala indiscriminada de árboles se va acabando todo el bien que reporta un árbol; si se tala masivamente, se suprimen bosques completos con nefastas consecuencias presentes y futuras.
Un control indiscriminado de los nacimientos priva a la humanidad de presente y futuro, sociedades que se encaminan a no tener futuro por el escaso número de sus ciudadanos. Disminuyen los nacimientos, envejece la población y todas las otras consecuencias que no se tuvieron en cuenta. Estamos invitadas a conocer y transformar con un pensamiento adecuado al bien común desde nuestro ser cristiano. El valor de la defensa de la vida es primordial.
Dios sueña y nosotros también soñamos porque el día en que no lo hagamos nos preguntaremos: ¿a dónde ha ido a parar mi ser profundo? ¿Qué me está sucediendo? Cuando yo dejo de soñar, dejan de soñar los que esperan de mí, los que necesitan de mí. El mundo pierde una parte de vida que aunque nos parezca mínima, no lo es. Todos tenemos un círculo de irradiación y Dios quiere que lo ensanchemos, no que lo disminuyamos. Nuestro Dios es el Dios del Más. Los grandes creyentes nos legaron la sabiduría del Más, de lo Mejor, según el proyecto amoroso del Padre Dios.
Pensemos en otros temas importantes que merecen ser tratados para que impregnen los hermosos meses de julio y agosto, los llamados meses de vacaciones, y comenzar septiembre con la ilusión de los nuevos ingresos escolares. Nadie puede quitarles a las madres y abuelas de los niños que comienzan la escuela ese gozo anhelado de ponerles el uniforme en esa etapa tan importante de sus pequeñas vidas que los marcará para siempre y aconsejarlos para una buena arrancada, pues la mujer es forjadora de conciencia, de valores; es trasmisora del mejor amor, así nos enseñó la Madre de Jesús y la nuestra. Ella enseñó a Jesús y tuvo excelentes resultados. No ha habido un Maestro como Jesús, el Hijo de María.
Enseñemos a los niños a tener esa “sabiduría de conocer y transformar”, de no quedarse con la primera impresión. Enseñémosles a ser verdaderos hijos de Dios y de la tierra que los vio nacer y amar todo lo bueno, fundamentalmente, el respeto de sí mismos y de los otros.
Para nosotras también comienza el año pastoral con nuestra Madre y Patrona; si la miramos a Ella nos será más fácil vivir esta otra etapa. La Virgen de la Caridad entra a formar parte de estos meses; su novena nos ayuda a prepararnos para una linda experiencia de misión en las casas, de casa en casa, culminando en el templo: la casa grande de todos. Acogerla en nuestra casa y compartir la Palabra y la vida con los otros es vital.
Cuando se formen las tertulias familiares o de amigos, sigamos teniendo presente el pensamiento de Paulo Coelho “la sabiduría de conocer y transformar”. Que todo tema que valga la pena nos sirva para elevarlo a su justo nivel; no dejemos que se queden ocultos los aspectos importantes pues son los valores del presente y del futuro. Dejemos a nuestros hijos y nietos que comienzan a descubrir el mundo, la herencia del Evangelio para que transforme coherentemente su pensar y vivir.
Les deseamos una linda felicitación, llena de gratitud, a los abuelos, héroes de la realidad de cada día, en el mes de julio. Qué santa Ana y san Joaquín los bendigan abundantemente por continuar trasmitiendo frutos de vida y hacerla crecer.
Qué Dios bendiga a sus retoños.
Buen verano para todos.